Asociación Manekenk participa de la Comunidad de Aprendizaje de Gestores de Turberas Patagónicas

La Asociación Manekenk participa de la Comunidad de Aprendizaje de Gestores de Turberas Patagónicas, una iniciativa impulsada en el marco del programa Mar Patagónico Resiliente del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, junto a WCS Chile.

Entre el 4 y el 8 de mayo, integrantes de la organización participaron del taller presencial desarrollado en Chiloé, Chile, junto a gestores y administradores de áreas de conservación de distintos territorios de la Patagonia chilena y argentina vinculados a la protección de humedales de turberas.

La Comunidad de Aprendizaje tiene como objetivo fortalecer capacidades, intercambiar experiencias y generar herramientas para mejorar la conservación efectiva de estos ecosistemas estratégicos frente a la crisis climática.

Las turberas cumplen un rol fundamental en la regulación climática y en la conservación del agua y la biodiversidad. El propio programa destaca que estos ecosistemas “son capaces de almacenar dos veces más carbono que todos los bosques juntos”.

El programa se desarrolla mediante módulos virtuales y encuentros presenciales en distintos puntos de la Patagonia, promoviendo el intercambio de conocimientos, la planificación participativa y el aprendizaje colaborativo entre organizaciones, comunidades y equipos de gestión ambiental.

Desde Asociación Manekenk señalaron que la participación en este espacio regional fortalece el trabajo que la organización desarrolla desde hace años en Tierra del Fuego en relación con la conservación de turberas, humedales y ecosistemas costeros, promoviendo además la articulación con experiencias de otros territorios patagónicos.

La participación de Manekenk reafirma el compromiso de la organización con la defensa de las turberas como ecosistemas fundamentales para enfrentar el cambio climático, proteger las reservas de agua y conservar la biodiversidad de la Patagonia austral.

Presentaron un amparo contra la reforma de la Ley de Glaciares – Página 12

Organizaciones ambientalistas presentaron, en el Juzgado Federal de La Pampa, un amparo colectivo para frenar la aplicación de la reforma de la Ley de Glaciares, aprobada hace un mes en el Senado. Con la adhesión de más de 850 mil personas, denuncian la inconstitucionalidad de la reforma y solicitan una medida cautelar para proteger el agua.

La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (AAdeAA) y Greenpeace Argentina pidieron que se suspenda en todo el territorio nacional la aplicación e implementación de la ley que debilita la protección de los glaciares y del ambiente periglaciar. “Hasta que se resuelva la cuestión de fondo, debe seguir vigente la Ley 26.639/2010”, aseguraron.

 

Leé la nota completa en Página 12

Justicia por los glaciares: se presentó la demanda colectiva con más de 850.000 firmas

Ante la modificación de la Ley de Glaciares aprobada en el Congreso el pasado 9 de abril, en detrimento del ambiente e ignorando la manifestación ciudadana, se presentó un amparo colectivo ante el Juzgado Federal de la provincia de La Pampa para plantear la inconstitucionalidad de la reforma.

La acción colectiva, impulsada por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (AAdeAA) y Greenpeace, cuenta con el respaldo de más de 850.000 firmas. Se solicita una medida cautelar urgente para proteger el agua de las personas en Argentina, exigiendo la suspensión de la aplicación de la ley N° 27.804 que debilita la protección de los glaciares y del ambiente periglacial en todo el territorio nacional.

Inconstitucionalidad de la reforma de la Ley de Glaciares

El amparo colectivo sostiene que la reforma de la Ley de Glaciares viola la Ley General del Ambiente, el principio de no regresión del Acuerdo de Escazú y el sistema de presupuestos mínimos ambientales establecido en la Constitución Nacional.

El amparo solicita la suspensión de toda reglamentación, resolución, acto administrativo o autorización vinculada a la nueva norma. Esto incluye:

  • Los proyectos de exploración y explotación minera cuyas áreas se superpongan con glaciares declarados en el Inventario Nacional de Glaciares;
  • Y aquellos que entren en conflicto con dictámenes técnicos elaborados por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA).

 

La reforma reemplaza el criterio científico común por decisiones discrecionales de cada provincia sobre qué áreas proteger. Lejos de ser una actualización técnica, se trata de un intento de fragmentar la protección de recursos que alimentan el 40% de las cuencas hídricas nacionales y garantizan el agua para más de 7 millones de personas.

Secuelas de un proceso irregular

Esta acción judicial se presenta tras un proceso legislativo signado por las irregularidades.

Por un lado, una audiencia pública trunca en la cual se inscribieron alrededor de 102.000 personas y menos del 0,2% pudo participar oralmente. La modalidad de participación fue alterada una vez abierta la inscripción, bajo criterios que no cumplieron con los requisitos de transparencia pertinentes.

A su vez, causó alarma la transferencia de fondos ATN adelantos de coparticipación efectuados durante el mes de marzo: casi 5.000.000 millones de pesos para inclinar la balanza a favor de la reforma de la Ley de Glaciares.

Amparo colectivo de alcance nacional

El bloque actor de la acción legal cuenta con la presencia de Marta Maffei, autora de la Ley de Glaciares N° 26.639 sancionada en 2010, junto a una amplia red de asambleas y organizaciones territoriales de todo el país, entre ellas la Asamblea Jachal no se Toca, la Asamblea Popular por el Agua, la Asamblea Pucará, la Asamblea en Defensa del Territorio, la Asamblea Santa Cruz por el Agua, la Multisectorial Golfo San Matías, la Asamblea el Paraná No se Toca y la Asociación Alihuén. También cuenta con el apoyo de organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil como Amnistía Internacional, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y el Círculo de Políticas Ambientales.

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Inscripción masiva, participación restringida

Más de 102.000 personas se inscribieron para participar en las audiencias públicas convocadas en el marco del proyecto de ley que pretende modificar la Ley de Glaciares. Sin embargo, menos de doscientas pudieron hacer uso de la palabra. Esta desproporción no solo resulta injustificada, sino que distorsiona gravemente el sentido de una participación social amplia, inclusiva y efectiva, especialmente en un debate que involucra la protección de ecosistemas estratégicos presentes en 12 provincias, 36 cuencas hídricas y fundamentales para el abastecimiento de agua de manera directa de más de 7 millones de personas en Argentina.

El cronograma de apenas dos días fue definido por las autoridades de las Comisiones de Recursos Naturales y Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, sin contemplar la magnitud de la convocatoria ni la relevancia del tema en discusión. Pese a la participación masiva, no existió voluntad de ampliar los plazos ni de brindar explicaciones sobre la urgencia en el tratamiento de un proyecto que podría comprometer seriamente la seguridad hídrica del país.

Aunque el reglamento de la audiencia establecía que el proceso debía regirse por los principios de publicidad, transparencia, oralidad, informalismo y participación, estos fueron en los hechos desvirtuados. Se introdujeron modalidades no previstas originalmente —como la presentación de videos o documentos escritos— y se aplicaron criterios discrecionales para habilitar intervenciones orales, restringiendo de manera significativa el alcance del proceso participativo y afectando las legítimas expectativas de quienes se inscribieron conforme a las reglas iniciales.

Las irregularidades fueron múltiples. Se redujo arbitrariamente el tiempo de exposición de cinco a cuatro minutos; se permitió la intervención de personas no incluidas en el listado oficial; y, al mismo tiempo, se impidió hablar a participantes que sí estaban inscriptos y que incluso habían viajado largas distancias para ejercer su derecho. A ello se sumaron interrupciones reiteradas por parte de legisladores, que obstaculizaron el desarrollo adecuado de las exposiciones.

En estas condiciones, la que podría haber sido una de las audiencias públicas más relevantes en materia ambiental del mundo se convirtió en una farsa, en una audiencia fraudulenta en que la mayoría no pudo expresarse ni ser escuchada.

La participación ciudadana no debe ser concebida como un obstáculo, sino como un componente esencial del proceso democrático y cuya finalidad es dar mayor legitimidad a las decisiones públicas, especialmente cuando se trata de iniciativas con potencial impacto ambiental y social.

No obstante, estas limitaciones, la masiva inscripción da cuenta del profundo interés social en la protección del agua y de los glaciares. Miles de personas de todo el país buscaron involucrarse activamente, logrando instalar el tema en la agenda pública y evidenciando la relevancia que amplios sectores de la sociedad asignan a estos bienes comunes.

La audiencia pública es una herramienta fundamental en los procesos de toma de decisión. Lo ocurrido los días 25 y 26 de marzo no cumplió con esos estándares y mucho menos con los principios de participación abierta, inclusiva, no discriminatoria, informada y transparente que prevé el Acuerdo de Escazú.

Frente a esta situación, las organizaciones y personas aquí firmantes solicitamos a la Cámara de Diputados de la Nación:

  • Se ordene la realización de una nueva audiencia pública que cumpla con los estándares y principios de participación previstos en el Acuerdo de Escazú.
  • La ampliación del cronograma de participación, de modo tal que todas las personas inscriptas puedan ejercer efectivamente su derecho a ser oídas.
  • El respeto irrestricto de las reglas previamente establecidas, evitando modificaciones discrecionales que afecten la igualdad de condiciones entre participantes.
  • Se tenga debida consideración de las opiniones efectuadas por los participantes de la audiencia y sean incorporadas como parte de los fundamentos que acompañan la reforma de la Ley 26.639.

Sin participación plena y efectiva no hay libertad de expresión. Y sin libertad de expresión, la democracia se vacía de contenido.

Estado de los glaciares de Tierra del Fuego

Principales resultados de la actualización del Inventario Provincial de Glaciares (2021–2023)

El presente informe sintetiza los resultados más relevantes de la Actualización del Inventario de Glaciares de Tierra del Fuego (2021–2023) con el objetivo de aportar evidencia científica para la discusión legislativa sobre la protección de los ambientes glaciares.

El documento se basa en el relevamiento realizado por la Dirección General de Recursos Hídricos de la provincia mediante análisis de imágenes satelitales y siguiendo los criterios metodológicos del Inventario Nacional de Glaciares (IANIGLA-CONICET).

El inventario actualizado identifica:

  • 320 polígonos glaciares mayores a 0,01 km²
  • que corresponden a 300 geoformas glaciares compuestas

Estas geoformas incluyen:

  • glaciares descubiertos
  • glaciares de escombro
  • glaciaretes y manchones de nieve permanentes

En conjunto, la superficie glaciar inventariada alcanza 15,12 km² en el sector argentino de la cordillera fueguina.

Además, existen geoformas menores cuya clasificación es incierta por limitaciones técnicas del análisis satelital, que podrían sumar aproximadamente 0,71 km² adicionales.

Estos datos confirman que Tierra del Fuego posee un sistema glaciar significativo y territorialmente relevante, particularmente en las cuencas que drenan hacia el Canal Beagle y el Lago Fagnano.

El resultado más contundente del estudio es la reducción sustancial de la superficie de hielo en la última década.

El análisis comparativo con inventarios anteriores indica que:

  • la superficie de hielo descubierto se redujo aproximadamente un 40% entre 2013 y 2023.

Este nivel de pérdida constituye una señal clara de aceleración del retroceso glaciar en la provincia.

El inventario evidencia que la pérdida no se limita a la reducción de superficie.

También se registra:

  • desaparición de numerosos glaciaretes y neveros permanentes
  • principalmente aquellos ubicados a menor altitud

Esto implica que el sistema glaciar está perdiendo sus componentes más vulnerables, lo que reduce la resiliencia del sistema frente al calentamiento climático.

Incluso los glaciares más importantes de la provincia muestran retrocesos significativos.

Los análisis indican que los glaciares de mayor extensión registraron:

  • pérdidas de superficie entre el 20% y el 30%

Entre los casos documentados se destacan:

  • el glaciar Vinciguerra
  • el glaciar Ojo del Albino
  • glaciares del cordón Alvear

Las observaciones muestran:

  • retroceso del frente glaciar
  • pérdida de espesor del hielo
  • expansión de lagunas proglaciares
  • aparición de roca expuesta

Estos procesos reflejan pérdida sostenida de masa glaciar.

El informe señala que durante el período 2016–2023 se registraron anomalías térmicas positivas respecto de años anteriores.

Este aumento de temperaturas coincide con:

  • menor acumulación de nieve
  • balances de masa negativos en glaciares monitoreados
  • aceleración del retroceso glaciar

Estos resultados son consistentes con los impactos regionales del cambio climático en ambientes de montaña.

Screenshot

 

Importancia estratégica de los glaciares para Tierra del Fuego

Los glaciares cumplen funciones ambientales y socioeconómicas críticas para la provincia.

Reserva estratégica de agua dulce

Los glaciares actúan como reguladores naturales del ciclo hidrológico:

  • almacenan agua en forma de hielo
  • liberan agua durante períodos cálidos o secos
  • contribuyen a la estabilidad de los caudales de las cuencas

Por este motivo, la legislación nacional los reconoce como reservas estratégicas de agua.

Regulación climática

Los ambientes glaciares y periglaciares contribuyen a:

  • moderar las temperaturas locales
  • regular el balance energético del territorio
  • mantener ecosistemas de alta montaña

Su degradación puede amplificar efectos regionales del calentamiento.

Importancia económica y turística

Los glaciares y paisajes asociados constituyen uno de los principales atractivos naturales de Tierra del Fuego.

En particular:

  • el glaciar Vinciguerra
  • el glaciar Ojo del Albino
  • el sistema glaciar del cordón Alvear

forman parte del patrimonio natural que sostiene actividades turísticas vinculadas al senderismo de montaña, el turismo científico y la contemplación paisajística.

Implicancias para la política pública

Los resultados del inventario muestran que el sistema glaciar fueguino se encuentra en un proceso activo de retroceso y transformación.

Los datos disponibles indican que:

  • la pérdida de hielo es rápida y significativa
  • el sistema glaciar es altamente vulnerable al calentamiento climático
  • numerosos glaciares pequeños ya han desaparecido

En este contexto, los glaciares adquieren una relevancia estratégica para:

  • la seguridad hídrica
  • la adaptación al cambio climático
  • la conservación del patrimonio natural
  • el desarrollo turístico sostenible

La actualización del Inventario Provincial de Glaciares aporta evidencia científica clara sobre el estado actual de los glaciares de Tierra del Fuego.

Los resultados muestran que:

  • existen 300 glaciares identificados en la provincia
  • la superficie de hielo descubierto se redujo aproximadamente un 40% en una década
  • el sistema glaciar experimenta retroceso generalizado
  • las condiciones climáticas recientes favorecen la aceleración de estos procesos

En este escenario, la información científica disponible subraya la importancia de fortalecer las políticas de protección y monitoreo de los ambientes glaciares como parte de las estrategias de gestión del agua y adaptación al cambio climático.

Síntesis

Dato clave Implicancia política
1 En Tierra del Fuego existen 300 glaciares identificados oficialmente No se trata de casos aislados: es un sistema glaciar completo que requiere protección.
2 El inventario registró 320 polígonos glaciares mayores a 0,01 km² La provincia posee una diversidad de geoformas glaciares de gran relevancia ambiental.
3 La superficie glaciar inventariada alcanza 15,12 km² Constituye un reservorio significativo de agua dulce en la cordillera fueguina.
4 Entre 2013 y 2023 se perdió aproximadamente el 40% del hielo descubierto Evidencia clara de retroceso glaciar acelerado en la última década.
5 Muchos glaciares pequeños y neveros permanentes ya desaparecieron El sistema glaciar está perdiendo sus componentes más vulnerables.
6 Los glaciares grandes perdieron entre el 20% y el 30% de su superficie Incluso los cuerpos de hielo más importantes están retrocediendo.
7 Algunos glaciares muestran retroceso del frente, adelgazamiento y fragmentación La pérdida no es solo de superficie, también de volumen y estabilidad.
8 Se registraron anomalías térmicas positivas entre 2016 y 2023 El retroceso glaciar está asociado al aumento de temperaturas regionales.
9 Los glaciares cumplen funciones de regulación del agua dulce de las cuencas Son reservas estratégicas de agua para el presente y el futuro.
10 Los paisajes glaciares constituyen uno de los principales atractivos turísticos de la provincia Su conservación también tiene implicancias económicas y culturales.

Contribuciones ambientales y sociales de los glaciares

Los glaciares son reservas estratégicas de agua dulce

Los glaciares almacenan agua en forma de hielo y la liberan gradualmente durante los períodos cálidos o secos, funcionando como reguladores naturales del ciclo hidrológico.

En regiones de montaña, esta función es clave para sostener caudales de ríos y abastecer cuencas aguas abajo.

En Tierra del Fuego, el inventario provincial identifica 300 glaciares que ocupan más de 15 km² de superficie glaciar, constituyendo un reservorio significativo de agua dulce para la provincia.

El retroceso glaciar ya está ocurriendo y está documentado científicamente

Los datos del inventario muestran que la superficie de hielo descubierto en Tierra del Fuego se redujo aproximadamente un 40% entre 2013 y 2023.

Además:

  • numerosos glaciares pequeños desaparecieron
  • los glaciares mayores perdieron entre 20% y 30% de su superficie

Esto demuestra que el sistema glaciar fueguino ya está en retroceso acelerado, fenómeno coherente con el aumento de temperaturas registrado en los últimos años.

La degradación glaciar afecta simultáneamente agua, clima y economía

Los glaciares cumplen tres funciones críticas para los territorios de montaña:

  • regulan el ciclo del agua
  • contribuyen a la estabilidad climática regional
  • sostienen economías locales vinculadas al turismo de naturaleza

En Tierra del Fuego, glaciares como Vinciguerra, Ojo del Albino y los del cordón Alvear forman parte del patrimonio natural que atrae visitantes y sostiene actividades turísticas.

La pérdida de glaciares implica:

  • menor regulación hídrica
  • mayor vulnerabilidad climática
  • degradación de paisajes naturales estratégicos

Como desmontar argumentos de las mineras

 

Trampa argumental Qué busca instalar Cómo desmontarla

(respuesta técnica y política)

“La Ley de Glaciares frena el desarrollo económico.” Presentar la protección ambiental como un obstáculo al progreso. La ley no prohíbe la minería en todo el territorio, solo establece restricciones en ambientes glaciares y periglaciares, que son reservas estratégicas de agua. El desarrollo económico no puede basarse en comprometer recursos hídricos críticos.
“Los glaciares que se protegen son pequeños o irrelevantes.” Minimizar la importancia de los cuerpos de hielo para justificar flexibilización normativa. Los glaciares pequeños y el ambiente periglacial cumplen funciones clave de regulación hídrica. De hecho, el inventario de Tierra del Fuego muestra que muchos de los cuerpos de hielo que desaparecieron en la última década fueron precisamente los más pequeños.
“La minería moderna puede convivir con los glaciares.” Sugerir que la tecnología elimina los riesgos ambientales. Ninguna tecnología elimina los impactos asociados a remoción de roca, alteración del drenaje o contaminación potencial. Por eso la legislación adopta el principio precautorio, especialmente en ecosistemas estratégicos.
“La ley es demasiado amplia porque incluye el ambiente periglacial.” Intentar excluir zonas periglaciares para habilitar proyectos mineros en esas áreas. El ambiente periglacial forma parte del sistema hidrológico de montaña: almacena agua congelada, regula escorrentías y sostiene caudales. Excluirlo debilita la protección de las cuencas de origen glaciar.
“Modificar la ley permitiría aprovechar recursos que hoy están bloqueados.” Enfocar el debate solo en el valor económico de los minerales. Los glaciares son infraestructura natural de agua. Su pérdida tiene costos económicos enormes en términos de seguridad hídrica, adaptación climática y degradación de paisajes que sostienen economías regionales como el turismo.

¿HASTA DÓNDE SON CAPACES DE LLEGAR?

CÓMO LA PRESIÓN SALMONERA CORROE LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS.

El 15 de diciembre de 2025 quedará registrado como un día oscuro para la política ambiental de Tierra del Fuego Antártida e Islas del Atlántico Sur

En una sesión marcada por la irregularidad y el cierre del debate público, un grupo de legisladores y legisladoras aprobó la modificación de la Ley Provincial N° 1355, un marco normativo ambiental de referencia a nivel nacional y regional que protegía los mares, ríos y lagos fueguinos de la industria salmonera.

La Ley 1355, de orden público y construida con amplio consenso social, científico y político, fue alterada de manera ilegítima, autoritaria y a puertas cerradas, desconociendo su espíritu original y la voluntad popular que la sostuvo desde su sanción. Con esta decisión, la protección de los ecosistemas acuáticos frente a una de las industrias más contaminantes del mundo llega, al menos por ahora, a su fin.

Durante la sesión legislativa, las y los legisladores que tomaron la palabra para denunciar el proceso irregular que condujo al tratamiento del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo y para fundamentar la plena vigencia de la Ley 1355 realizaron exposiciones claras, sólidas y técnicamente respaldadas. Se trató de análisis pormenorizados, basados en informes científicos, normativas ambientales y evaluaciones económicas, que evidenciaron los graves impactos ambientales, sociales y productivos de la salmonicultura.

Estas intervenciones contrastaron de forma evidente con los discursos vacíos de contenido, carentes de sustento técnico y pobremente estudiados de legisladores y legisladoras de FORJA, La Libertad Avanza y el Partido Justicialista, quienes impulsaron y acompañaron la modificación. En este punto, la sesión dejó una conclusión inequívoca: no existe grieta cuando se trata de extractivismo; los intereses convergen y las diferencias se diluyen.

Quienes aprobaron la modificación de la 1355- Lapadula (Provincia Grande), Greve (FORJA), Dos Santos (Sumemos Tolhuin), Martínez (FORJA), Pino (PJ), García (PJ), Seltzer (LLA) y Gracianía (LLA)- nunca dieron cifras concretas sobre los supuestos “puestos de trabajo” que generaría la salmonicultura, ni pudieron explicar qué “nuevas tecnologías” califican a esta actividad como sustentable. La razón es simple: no existen. Tampoco lograron esgrimir argumentos sólidos a favor de la reforma, limitándose finalmente a votar “porque era lo que había que hacer”. Aprobaron un proyecto maquillado con palabras “verdes”.

El Poder Ejecutivo y los legisladores que aprobaron la modificación desconocieron dictámenes de organismos ambientales, informes científicos independientes, estudios económicos y, fundamentalmente, la voluntad popular expresada de manera sostenida desde 2018. Más aún, se negaron a incorporar al debate tres informes técnicos oficiales elaborados por áreas del propio Gobierno Provincial vinculadas a la conservación de la biodiversidad, los recursos hídricos y la planificación y gestión ambiental, los cuales desaconsejaban explícitamente la modificación de la ley.

Estos informes detallan de manera exhaustiva las contradicciones del nuevo marco normativo con leyes vigentes y advierten sobre un aspecto especialmente grave: la alteración de la autoridad competente para decidir sobre el uso integral del agua. En términos concretos, esto habilita que el uso del agua para la acuicultura pueda priorizarse por sobre el consumo humano, una situación de extrema gravedad en términos ambientales, sanitarios y de derechos.

Como si todo esto no fuera suficiente, la jornada quedó atravesada por un hecho político que profundizó el descrédito del proceso: el cambio abrupto de postura del legislador Lapadula  que, apenas cuatro días antes, había declarado públicamente en distintos medios que habilitar salmoneras implicaba “hipotecar a la Provincia”. Sin embargo, en la sesión decidió votar afirmativamente la modificación de la ley, alineándose con los intereses que hasta días atrás decía cuestionar.

La aprobación de esta reforma no solo debilita la legislación ambiental fueguina, sino que sienta un precedente peligroso para la región y el país, al demostrar que consensos ambientales amplios pueden ser desarticulados sin debate, sin transparencia y de espaldas a la sociedad.

¿Hasta dónde son capaces de llegar?

Aprobar una ley sin importar lo que se destruya en el camino. Aprobar una ley a cualquier costo. Esa parece haber sido la consigna que atravesó todo el proceso de modificación de la Ley 1355, marcado por una sucesión de hechos que erosionan la institucionalidad democrática y profundizan la desconfianza ciudadana.

El primer episodio tuvo lugar en el ámbito legislativo, durante el tratamiento en comisión. Una reunión que había ingresado formalmente en cuarto intermedio fue retomada de manera irregular luego de que la presidenta de la Comisión se retirara del recinto. En su ausencia, cuatro legisladores —Miriam Martínez, Juan Carlos Pino, Agustín Coto y Gisela Dos Santos— decidieron levantar el cuarto intermedio y aprobar un dictamen ilegítimo.

El acta de aquella reunión no apareció durante meses, y cuando finalmente salió a la luz, lejos de aclarar el procedimiento, dejó en evidencia un nuevo bochorno institucional: un escrito que no cumplía con las pautas formales básicas, presentado únicamente luego de un amparo judicial. El costo político e institucional de este accionar fue alto. Ante la falta de respeto y el vaciamiento de su rol, la legisladora María Laura Colazo presentó su renuncia indeclinable a la presidencia de la Comisión N.° 3.

El segundo episodio vergonzoso tuvo como protagonista a la ministra de Producción y Ambiente. Conociendo de antemano que el dictamen del Consejo Provincial de Medio Ambiente (CPMA) sería contrario a los intereses de las empresas salmoneras y de autoridades de convicciones fluctuantes —muchas de las cuales hoy avalan la salmonicultura y hace cinco años celebraban su prohibición—, la ministra avanzó en la suspensión arbitraria de la reunión del Consejo, pese a que dicha atribución corresponde exclusivamente a la Secretaría de Ambiente.

Sin embargo, la reglamentación del CPMA es clara. La entonces secretaria de Ambiente, consciente de su responsabilidad institucional, convocó y sostuvo la reunión, que finalmente se realizó conforme a la normativa vigente. En ese ámbito, el CPMA aprobó un dictamen contundente solicitando la plena vigencia de la Ley 1355, que prohíbe la producción de salmones en mares, ríos, lagos y lagunas de la provincia, y lo remitió formalmente a la Legislatura Provincial.

Lejos de ser escuchado, este posicionamiento técnico e institucional tuvo consecuencias alarmantes. Con tristeza —más que sorpresa— se conoció posteriormente la renuncia de la Lic. Andrea Bianchi a su cargo de secretaria de Ambiente y de la Lic. Ayelén Boryka a la Subsecretaría. Ambas profesionales se caracterizaron por su responsabilidad, ética y solvencia técnica, y fueron capaces de sostener sus informes contrarios a la modificación de la Ley 1355 con argumentos científicos, técnicos y normativos. Su salida constituye otro golpe a la ya debilitada institucionalidad ambiental de la provincia.

La modificación de la Ley Provincial N° 1355 no solo implica un retroceso en materia de protección ambiental, sino que además se construyó sobre una serie de contradicciones técnicas, jurídicas e institucionales que fueron advertidas de manera explícita por los propios organismos ambientales del Estado provincial.

Contradicción normativa central

La modificación propone “promover el desarrollo sustentable de la acuicultura” mientras desarticula el plexo normativo ambiental vigente, vulnerando principios constitucionales, la Ley Provincial de Medio Ambiente (N° 55) y la Ley de Aguas (N° 1126), que garantizan la protección integral del ambiente y del recurso hídrico.

Lejos de representar un avance en términos de desarrollo sustentable, el proyecto aprobado se apoya en un maquillaje verde: incorpora términos, conceptos y herramientas ambientales solo en el plano discursivo, pero los vacía de contenido real al debilitar controles, desplazar a la autoridad ambiental y contradecir la normativa vigente. Entre otros aspectos representa:

Regresión ambiental encubierta: Se intenta otorgar a la nueva norma un carácter de “ley base”, colocándola por encima de leyes ambientales preexistentes, violando el principio de progresividad y no regresión ambiental reconocido por la Constitución Provincial y la Ley General del Ambiente

Confusión deliberada entre actividad prohibida y permitida: El texto modificado prohíbe y habilita simultáneamente la salmonicultura, introduciendo excepciones ambiguas (investigación, repoblamiento o “fines análogos”) sin precisión técnica ni territorial, lo que genera inseguridad jurídica y abre la puerta a interpretaciones discrecionales

Uso del concepto “sustentable” sin sustento técnico: Se habilitan sistemas RAS u otros “de similares características” sin definir criterios ambientales claros, vaciando de contenido real el concepto de sustentabilidad y sin demostrar que dichas tecnologías eviten impactos sobre el ambiente y el agua.
Desplazamiento de la Autoridad Ambiental: La modificación transfiere funciones clave —Evaluación Ambiental Estratégica, control y fiscalización— a la Secretaría de Pesca, desplazando a la Secretaría de Ambiente, en abierta contradicción con la Ley 55, la Ley 1126 y el Decreto Provincial 809/2025

Riesgo directo sobre el agua para consumo humano: Al alterar el esquema de gestión integral del agua, la reforma habilita priorizar el uso del agua para acuicultura por sobre el consumo humano, contradiciendo el artículo 66 de la Ley de Aguas, que establece al abastecimiento poblacional como uso prioritario.

Evaluación Ambiental Estratégica mal asignada: Aunque se menciona la EAE como instrumento, se asigna su ejecución a la autoridad productiva, cuando la planificación hídrica y ambiental es competencia exclusiva de la autoridad ambiental, vaciando de sentido la herramienta.

Fragmentación del ambiente como “sectores”: La propuesta trata el ambiente de manera sectorial y productivista, desconociendo que el ambiente es un sistema integral, tal como lo establecen la Constitución Provincial y la normativa ambiental vigente.

 

Contradicción con áreas protegidas: La modificación no garantiza la compatibilidad con el Sistema Provincial de Áreas Protegidas ni con las leyes específicas de reservas provinciales, poniendo en riesgo ecosistemas legalmente protegidos.

 

Inseguridad jurídica y debilitamiento institucional: La superposición y redefinición confusa de autoridades de aplicación genera conflictos de competencia, debilita los controles ambientales y sienta un precedente peligroso para la gestión de otros usos del agua y los recursos naturales.

 

Lejos de tratarse de una discusión ideológica o de posiciones políticas contrapuestas, los cuestionamientos a la reforma se basan en informes oficiales, análisis normativos y fundamentos científicos que señalan inconsistencias graves, superposición de competencias, vulneración de leyes vigentes y riesgos concretos para el ambiente y el acceso al agua.

Nada de lo ocurrido será naturalizado ni olvidado. La modificación de la Ley 1355 no cierra este conflicto: lo abre. Frente a un proceso viciado, regresivo y contrario a la normativa ambiental vigente, recurriremos a la Justicia para que declare la inconstitucionalidad de la ley aprobada y se restituya la plena vigencia de un marco que protegía bienes comunes esenciales.

No vamos a permitir que decisiones tomadas a puertas cerradas, ignorando informes técnicos, dictámenes oficiales y la voluntad popular, queden impunes bajo el paso del tiempo.

La defensa del ambiente no prescribe, y quienes hoy levantaron la mano para habilitar la destrucción deberán hacerse responsables, en los tribunales y en la memoria colectiva.

La sociedad fueguina ya demostró que no se resigna.

Esto no termina acá: empieza una nueva etapa de organización, de acción judicial y de construcción de memoria para que este atropello no se repita.