¿Qué son las langostillas que aparecieron varadas en las costas de Ushuaia?

Ante el evento de varamiento de langostillas en la costa de Canal Beagle, consultamos al Biólogo Emiliano Alauie, becario doctoral del CADIC

Estos días, quienes recorren las costas del Canal Beagle en Ushuaia se topan con un espectáculo llamativo: grandes manchas rojizas varadas en la orilla, formadas por miles de pequeños crustáceos.

Se trata de la langostilla de los canales (también llamada bogavante de los canales), un animal que, desde hace aproximadamente 15 años —cuando se publicaron los primeros registros formales—, aparece con creciente frecuencia en estas playas.

Un animal de dos caras

La langostilla es un crustáceo particularmente singular porque, en su desarrollo a la vida adulta, puede optar por dos formas completamente distintas. Una es el morfotipo subrugosa, adaptado a vivir exclusivamente en el fondo del mar, en la zona bentónica. El otro es el morfotipo gregaria, que habita la columna de agua y forma grandes agregaciones pelágicas, aunque eventualmente también puede asentarse en el fondo. Es este último el que encontramos varado en la costa.¿Por qué se varan?

El comportamiento de estas grandes agregaciones es esencialmente planctónico: si bien la langostilla tiene cierta movilidad propia, esta es prácticamente despreciable frente a las fuerzas del mar. Por eso, las agregaciones se desplazan siguiendo corrientes y mareas. Cualquier evento climático —viento fuerte, oleaje mayor, variaciones de marea— puede hacer que terminen depositadas en la orilla.

Foto de María Bagur
Foto de María Bagur

¿Por qué ahora hay más?

La época en que nos encontramos podría ser la de mayor abundancia de agregaciones pelágicas en el Canal. Esto se debe a que es cuando ocurre la metamorfosis de larvas a juveniles, momento en que los individuos también «deciden» —por razones que la ciencia todavía no comprende del todo— cuál de los dos morfotipos desarrollarán. En esta época conviven en el agua los juveniles recién metamorfoseados junto con agregaciones adultas ya existentes, lo que multiplica la densidad en la columna de agua y, por ende, las chances de varamiento.

Cuando la especie fue estudiada por primera vez en esta zona, hace aproximadamente 25 años, el morfotipo subrugosa era el más frecuente en el fondo marino, mientras que el morfotipo gregaria presentaba escasos registros bentónicos y prácticamente no se observaba en la columna de agua, salvo menciones anecdóticas.

Desde 2009 en adelante hay registros científicos de una expansión de las agregaciones pelágicas: cada vez son más numerosas y están presentes durante más tiempo, al punto de concluirse que las agregaciones residen permanente en el Canal.

Un eslabón clave de la red trófica

La langostilla en su forma pelágica, junto con la sardina fueguina, es uno de los principales sostenes de la macrofauna del Canal Beagle. De ellas se alimentan mamíferos marinos y aves marinas, lo que les otorga un rol central en la red trófica del ecosistema subantártico. El aumento de la abundancia de estas agregaciones contribuye, entre otros factores, a que el Canal vuelva a ser utilizado como zona de alimentación por las ballenas.

¿Tiene algo que ver el cambio climático?

El Lic. Alauie estudia en su tesis doctoral algunas de las hipótesis que podrían explicar este crecimiento poblacional. Una de las más relevantes es un cambio en el ciclo reproductivo: hace 20 años, cuando se describió la biología reproductiva de la especie en el canal, se la conocía como una especie que ponía huevos una vez al año. Hoy, sus datos sugieren que al menos una parte de la población pondría huevos más de una vez por año. Este cambio se traduciría directamente en un aumento de la abundancia.

«Me animo a hipotetizar que en gran parte es por el cambio climático», señala Alauie, y agrega que hay casos de especies cercanas en otras partes del mundo donde un leve aumento de la temperatura produce exactamente este tipo de efectos en la reproducción.

En cuanto a si el varamiento representa algún tipo de contaminación o riesgo ambiental: no hay información que lo sugiera. Se trata de un evento natural que no representaría una alarma, aunque cada vez es más frecuente en estas costas.

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